Saturday, August 30, 2008

Ideas


Ya es tarde. Ya es demasiado tarde incluso para pensarlo, para meditarlo detenidamente, para tomarme el tiempo que no me tome antes de empezar. Ya esta hecho.
Siempre me había parecido suficiente con mis sueños, con su figura viva en mi cabeza, con mis ideales y mis esperanzas. Pero entre mas se distanciaba, entre más se reía de mí, entre más me humillaban los muros que su infame risa le ponían a mis ilusiones, más retorcidas se hacían estas. Entre mas pensaba ella que se alejaba, mas se revolcaban en mi mente las ideas, como queriendo armar un lazo para retenerla mas cerca de lo que la realidad me permitía.
Y son precisamente esas ideas las que ahora se manifiestan.
Quería acariciar su cabello, algo rizado debo decir, mientras su cabeza reposara tranquila en mi almohada. Mientras dormía. Ahora solo quiero tirar de su pelo con fuerza para que entre sus sollozos escuche directamente de mis labios injurias y frases estridentes, mi risa frenética. Ahora quiero que algo se revuelque en su mente al sentir mi risa.
Quería besarla a ojos cerrados, sintiendo directamente de su hermosa piel el calor, el olor, la simple belleza que le adornaba. Ahora paso mi lengua por sus orejas, muerdo sin compasión sus pómulos entre sus gritos estridentes de dolor, y le escupo a los ojos, riendo mientras mi saliva se mezcla con sus lágrimas y su sangre. Ahora quiero ponerle un muro a su esperanza.
Quería reposar extasiado en una tina llena de preparados pétalos, perfumes y velas; mientras ella descansara en mi pecho, tan feliz como desnuda, con una sonrisa que solo el amor descrito en los libros podía causar en los amantes. Ahora la penetro salvajemente, teniendo de fondo sus gritos al compás de mis brutales movimientos, y la golpeo sin clemencia en la cara cuando se desmaya de forma momentánea cada tanto. Ahora quiero que no le parezcan suficientes sus sueños, sus ideales ni sus ilusiones.
“Quiero que tu voz sea mi único aliciente para estar vivo”, “Te gustaría tanto como a mi que nos diéramos un beso justo ahora?”, “Te amo, hermosa”; todas las frases que tenia preparadas con precisión para cada momento que mi imaginación preparaba, a su vez, para mi, aunque en la realidad ni siquiera me dijera “Hola!”. “Grita mas fuerte, maldita perra!”, “Te esta gustando o es solo tu sangre?”, “Me excitas, zorra!”; todas las palabras que ahora le digo cada vez que no me esta rogando misericordia con un triste “No, por favor…”.
Pero este es el momento. Le rasguño la espalda y le tiro de los hombros mientras eyaculo. La golpeo con más fuerza con cada espasmo. Se genera la armonía perfecta entre sus ruegos, mis golpes y el placentero “Si!” que pronuncio instintivamente.
Pero algo no esta bien.
No es solo el orgasmo que parece haber tardado demasiado entre tanto “calentamiento previo”, sino que el último puño que le di no la ha hecho reaccionar. La golpeo de nuevo. Una vez más. De nuevo. Su cabeza parece una pesada roca. Que le pasa? “Nada de descansos, ramera!”. La golpeo un vez más.
Me separo, y conforme me alejo su cuerpo resbala y cae estrepitosamente al suelo. No parece reaccionar a la caída, o a mis gritos, o al ruido que parece que va a reventarme la cabeza conforme percibo las cosas con cada segundo.
Un momento. De donde sale ese ruido?. Me recargo en la pared. No lo soporto mas! No se que me pasa. No puedo mantener el equilibrio. El suelo se acerca cada vez más rápido, y ya desde hay, lo último que veo son mis manos ensangrentadas, ella en el piso unos metros mas allá, en un charco de la misma sangre que cae pesadamente de la mesa, y un montón de luces previas a la oscuridad total.
Me duele la cabeza. Me arden los ojos. Cuanto tiempo ha pasado?
Al incorporarme, la escena se mancilla por un silencio tortuoso que me hace preguntarme muchas cosas. Que he hecho? Por que lo hice? Por que no me molesta? Acaso no tengo conciencia?
Pero hay una pregunta que es aun mas importante, una pregunta de la que si tengo varias respuestas a la mano, ya que interroga de forma concisa al alterado estado de mi mente: Que voy a hacer con este cadáver? La verdad, tengo muchas ideas.

2 comments:

jeffrey borbon said...

Delicioso este escrito, tiene tanto dolor y fuerza, por momentos te vi golpeando a ti, pero luego me percate que era una persona más imperfecta que vos, un humano más.

Ruri Himura said...

Wow... No se me ocurre ninguna otra palabra... me he quedado blanco